L. R. / J. ABELLÁN - La Cruz (Física) - 29/01/2011
El Emperador Rummel ordenó esta misma tarde una expedición hacia el centro de los territorios físicos del Imperio de La Cruz, lugar donde se encuentran atrincherados los combatientes del Ejército Rebelde Democrático. Como ocurrió en anteriores batallas hubo numerosos lanzamientos de proyectiles a base de piedras de gran tamañano - más de veinte centímetros de diámetro con los que numerosos edificios improvisados de plástico y madera construidos por los rebeldes en plena Plaza Nacional de La Cruz quedaron destruidos. 6 soldados que componen el Ejército Nacional de La Cruz iniciaron entonces incursiones esporádicas en la Plaza Nacional, donde les recibieron con furia y gritos los rebeldes demócratas, 4 soldados dispuestos a resistir pese a ser inferiores en números y no disponer de armamento tan desarrollado como los rummelianos.
RUMMEL LOGRA DIEZMAR LAS TROPAS REBELDES DEMOCRÁTICAS
Por el lado Este de la Plaza aparecieron dos soldados rummelianos en una rápida incursión mientras que por el Sur otros dos lanzaban sin cesar proyectiles en principio contra los edificios de los rebeldes aunque apenas dos minutos después comenzaron a lanzarlos también sobre ellos. Rummel ordenó a los soldados que aparecieron al Este simular una retirada para que las tropas rebeldes se dispusieran a enfrentarse a las del Sur. Así sucedión. En ese momento aparecieron los dos soldados que se habían retirado por el Este desde el Norte, y también otros dos más desde el Oeste con lo que prácticamente los soldados del Ejército Rebelde Democrático se vieron rodeados por todas partes. Los soldados del Ejército Rebelde Democrático tuvieron que repartir sus fuerzas encargándose dos de ellos de los lanzadores de proyectiles del Sur mientras que uno de los dos atacantes del Norte y otro de los dos del Oeste.
RESULTADO DE LA BATALLA
El Ejército Rebelde Democrático ha conseguido mantener el control de la Plaza Nacional aunque las tropas rummelianas lograron arrebatarles la mayor parte de las reservas de alimentos y bebidas, además de numerosas maderas con las que construían edificios en los que protegerse del lanzamiento de proyectiles